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Crea un imperio de felicidad

Todos nos regocijamos cuando termina el mes de Karkitakam y comienza Chingam. Karkitakam es un tiempo de práctica espiritual, austeridades y veneración a Dios en casa. Mientras el monzón baña la tierra, los keralitas se bañan en el Ganges de Sabiduría que es el Ramayana. A veces, sin pensarlo, podemos maldecir las lluvias de Karkitakam, pero nunca debemos olvidar que gracias a sus lluvias torrenciales tenemos las flores y frutos de Chingam. Además, el mes de las lluvias es el que nos ayuda a apreciar la belleza de la naturaleza que le sigue. Esto nos muestra que detrás de toda celebración hay un periodo de sacrificio y austeridad. 

Todos nosotros pasamos por la experiencia de nuestros pequeños dolores y tristezas a lo largo de la vida. Sin embargo, en medio de ellos, aún acompañamos a Onam con alegría. ¿Cómo es posible?. La felicidad es una decisión.  Si así lo decidimos podemos crear un imperio de felicidad. Esto es así porque la felicidad es nuestra verdadera naturaleza. La lámpara de la felicidad siempre está encendida en nuestros corazones. Debemos cuidar de que su luz no sea bloqueada por la cortina cerrada de nuestros deseos.

En la actualidad, están cambiando los patrones climáticos. Hace más calor; llueve menos. Las estaciones se vuelven erráticas. Para vivir en armonía con la naturaleza deberíamos amar a todos los seres. Debemos mantener el Dharma.  El Dharma era el verdadero corazón de Onam.  El distanciamiento del Dharma de nuestra cultura es la razón de todas estas anomalías. En el pasado, la gente estaba contenta con lo que recibía. Eran capaces de hallar contento en las pequeñas cosas. Este es el verdadero mensaje de Onam, el mensaje de sacrificio, sencillez y caridad.

La historia de Mahabali es una narración de sacrificio y austeridad. Gracias a su sacrificio y entrega, Mahabali es aún recordado hasta el día de hoy. Cada año, le damos la bienvenida junto al Señor. Aunque de hecho el día de Onam es aquel en que el Señor Vishnu se encarnó como Vamana, pensamos en Mahabali más que en el Señor. Esto revela la grandeza de la devoción y el sacrificio. Sin embargo, inicialmente, Mahabali tenía imperfecciones. Pensaba que todas sus virtudes se debían exclusivamente a su esfuerzo. Esa actitud es como permitir que la sal caiga en la leche; arruina toda dulzura.

La labor de Dios reside en salvar a su devoto de tal dilema. Al final, Mahabali se dio cuenta de su estupidez. Con esta comprensión llegó a la entrega total. Su vida también nos enseña que debemos ser conscientes de nuestras locuras y esforzarnos en corregirlas.

Cuando hubo renunciado a todo, Mahabali pidió a Dios fue que le permitiera ver felices a todos sus súbditos. Fue lo único que le pidió. El amor de Mahabali no se limitaba a sus palabras. Después, ya no tuvo motivos para volver a ser egoísta. Tal amor es muy escaso en el mundo de hoy. Muchos dicen palabras de amor pero sus intenciones son impuras.

Hemos oído cantos acerca del tiempo del rey Mahabali, cuando todo el mundo era considerado como igual, pero esa igualdad no era meramente externa. Ello indicaba una igualdad interna, una misma visión que procedía del conocimiento. Las circunstancias externas cambian constantemente. La felicidad alterna con la tristeza. Deberíamos intentar cultivar una actitud de ecuanimidad y aceptación.

Cuando Onam se acerca, la venta de licor se dispara. La prohibición de licores del gobierno de Kerala es un buen paso. No obstante, solo será completa y efectiva cuando se produzca un cambio interno en las personas.

En otros tiempos, el mismo Onam era nuestra embriaguez. Pero hoy en día mucha gente se emborracha en Onam porque creen que eso es la dicha de Onam. La gente de Kerala consume anualmente más licor que la de cualquier otro estado. El alcohol destruye nuestra salud y nuestras relaciones. Si el bebedor es pobre, arruina a su familia.

Onam celebra la memoria de una era dorada del pasado. Tenemos la esperanza del retorno de esa era en un futuro. Pero ¿qué sucede cuando entramos en el estado de ánimo de celebración de Onam? Nos olvidamos del pasado y del futuro y vivimos por completo el momento presente. De hecho, la vida solo existe en el momento presente. El presente es nuestra única riqueza. Tendríamos que esforzarnos en usarle correctamente, con conocimiento y lucidez. Cada vez que hagamos esto, el espíritu de Onam despertará inmediatamente en nuestro interior. Cualquier memoria del pasado despertará positivamente en el presente. Esto significa que tendríamos que intentar recordar solo las cosas positivas que la gente ha hecho por nosotros. Recordar como nos han animado o ayudado. Intentar atraer energía de tales memorias y vivir en el momento presente. Lo esencial es dar significado al momento presente. Si así lo hacemos, nuestra vida se llenará de modo natural de brotes nuevos, capullos, flores y frutos. La felicidad y la prosperidad  nos impregnarán. El espíritu de Onam estará ahí con nosotros cada día.

Onam es un símbolo de belleza interna y externa.  La belleza y la felicidad solo estarán presentes en una mente libre de emociones negativas. Por eso, pidamos que nuestra mente se libere de las sombras de las emociones negativas, tales como el odio y la tristeza. En su lugar, permitir que nuestras mentes se llenen con la luz dorada del amor y la felicidad. Dejar que las nubes oscuras de la pobreza y el conflicto se levanten, que el mundo despierte a una nueva aurora de paz y prosperidad. De este modo, el verdadero mensaje de Onam se celebrará continuamente en la mente de la humanidad. Que el Paramatman vierta su gracia para que esto suceda.

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Celebraciones de Onam 2015 en Amritapuri

Dirigiéndose a la asamblea de devotos, Amma dijo: “Todos tenemos la experiencia de nuestros pequeños sufrimientos y tristezas en la vida. Sin embargo, en medio de ellos, aún acompañamos a Onam con alegría. ¿Cómo es posible? La felicidad es una decision. Si así lo decidimos podemos crear un imperio de felicidad. Y esto es así porque la felicidad es nuestra verdadera naturaleza. La lámpara de la felicidad siempre está encendida en nuestros corazones. Debemos vigilar no bloquear esa luz con el velo de nuestros deseos.”

Al final del mensaje, Amma dirigió a toda la sala en una gozosa interpretación de Bandalo Bandalo y pidió a todos que chocaran palmas con sus vecinos.

Después Amma sirvió un plato especial de onasadya a los miles de personas presentes, lo que duró varias horas. Todos comieron en la sala, como una gran familia, incluso los residentes mayores del ashram. Amma sirvió a Lakshmi la elefanta, como ya es tradición anual, la porción grande de prasad de Onam.  

Por la tarde, después de los bhajans, Amma volvió a la sala para participar en los programas culturales. Todos en el auditorio disfrutaron con la gran variedad de actuaciones escenificadas por los niños del ashram, residentes, occidentales y brahmacharis. Al final todos se unieron en un crescendo cuando cerca de la media noche, Amma dirigió el canto de La Le Lale La Le, animando, cantando y balanceándose al compás de la música, como final de un día increíble.

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La oportunidad de servir es como ganar un premio de lotería

Tan pronto terminaron los bhajans, camino de su cuarto, Amma fue directa a las pilas de sillas no usadas al fondo de la sala y empezó a bajarlas y pasarlas a los que estaban presentes. Llevó tiempo que todos entendieran lo que sucedía y lo que se suponía que tenían que hacer con las sillas. Pero enseguida empezaron a llegar cubos de agua y jabón que se distribuían por la sala y así empezó el seva dirigido por Amma que pronto se extendió a toda la sala. Tras bajar las sillas de las pilas, Amma cogió un cubo, un cepillo y jabón  y empezó a fregar la silla. Fregaba y al mismo tiempo daba instrucciones a los centenares de devotos, estudiantes y los residentes del ashram que se unieron a la tarea.

La limpieza de sillas, en casi toda la sala, continuó hasta pasada la media noche. Todos se unieron, incluso los niños y los mayores, cantando bhajans para mantener el entusiasmo y el ánimo. Durante el satsang del día anterior, Amma había dicho que nunca deberíamos perder una oportunidad de servir porque eso es como ganar un premio de lotería. ¡Cuán afortunados éramos todos en tan memorable oportunidad  ofrecida por Amma de servir y ser felices!