No podemos escribir todo, porque eso requiere mucha concentración y contemplación. Hay personas que dicen a Amma, “Me siento muy enfadado con alguien en particular” y Amma contesta, “Cuando sientas ese enfado, imagina la cara de Amma mirándote con una sonrisa.” Más tarde, un devoto dijo a Amma, “Al principio cuando lo imaginé, seguí sintiendo enfado, pero conseguí no expresarlo. Finalmente, mi sensación cambió.”
El amor hacía el Maestro inspira bondad en quien nos rodea y ayuda a despertar el bien en nosotros mismos. Tenemos agua divina en nuestro interior, pero no buscamos en el lugar apropiado, sino en el desierto, el desierto del ego y ahí no encontraremos agua. Si plantamos una semilla en una roca, ¿la semilla brotará? ¿Las semillas brotan en el desierto? Las semillas solo brotan en el agua de la compasión y del amor altruista.
Debemos amar y servir a todos y todo, como si fuera parte del cuerpo del Maestro y aunque parezca difícil, debemos seguir intentándolo; aunque fallemos cien veces, una sola victoria, es una gran victoria. Tal vez suspendamos una prueba varias veces, pero una vez aprobada, no hace falta repetirla.