Muchos niños, vestidos como el bebé Krishna, se acercaron al regazo de Amma. Ella jugó con ellos y les dio de comer mantequilla, llenando sus corazones de alegría. A continuación, los niños del ashram realizaron una colorida danza en la que compartieron la dichosa unión de Radha y Krishna.
Al dar la medianoche, una pequeña imagen de Bala Gopala, el bebé Krishna, fue colocada con amor ante Amma. Ella ofreció mantequilla al Señor, conmemorando el divino acontecimiento de Su nacimiento.
Después de transmitir su mensaje, Amma distribuyó prasad a todos los devotos, un dulce pudín que reflejaba la felicidad que todos sentían en su interior.
Mensaje de Amma
El Señor Kṛṣṇa es una presencia vibrante en la esfera espiritual y cultural del mundo. Una vida siempre dedicada a la acción, un rostro siempre lleno de dulce gracia, completa imparcialidad, proporcionando orientación adecuada para personas de todos los ámbitos de la vida: estas son las características distintivas de su vida.
Una vida llena de satisfacción y alegría, una vida que nos lleva a la meta más elevada de la existencia: esta es la forma de vida que Bhagavān Kṛṣṇa enseñó al mundo. Que su vida y su mensaje sigan siendo siempre una inspiración y una luz guía para nosotros.
Bhagavān ha dicho que cada vez que el dharma decaiga, él tomará avatāra (encarnación). Pero antes de que el dharma se derrumbe en el mundo exterior, primero decae en la mente de los individuos.
Cuando surgen en nuestro corazón los deseos, los apegos, el odio, los celos, la lujuria y la ira, debemos invitar a Bhagavān a entrar en nuestro corazón para restaurar allí el dharma y la paz. Debemos entregar las riendas de nuestro carro —nuestro cuerpo y nuestra mente— en sus manos. Entonces Bhagavān se manifestará en nuestro corazón, restaurando la sabiduría y la paz.
Por lo tanto, no limitemos Śrī Kṛṣṇajayanti a las festividades externas: que el divino avatāra de Bhagavān nazca en nuestros corazones. Así como Bhagavān bailó con alegría sobre las cabezas de Kāliya (un demonio serpiente), bailemos también sobre nuestros miedos, penas y engaños internos.
Al igual que Kṛṣṇa rompió las vasijas de cuajada, rompamos las vasijas de nuestro ego con el poder del discernimiento. De la cuajada de la práctica espiritual y el servicio desinteresado, batamos la mantequilla del amor y la devoción.
Como las gopīs, despertemos en nosotros la devoción suprema, parābhakti.
Que la gracia divina bendiga a todos mis hijos con esto.



