La ira, ¿es buena o mala?

Enfadarse es como tener un mal negocio en el que terminamos por perderlo todo. De hecho, en esta vida, debemos ganar el Ser, (Atma)  el mayor beneficio. Pero enfadarnos es como una pérdida en el negocio. 

Hijos, un niño pequeño preguntó una vez a Amma: “Oh, Amma, ¿hay un enfado bueno y otro malo?

Lo que determina si una emoción es buena o mala son las razones que subyacen tras ella, y el beneficio que aporta esa emoción. Por ejemplo, el enfado de una madre con el hijo es por el bien del hijo. No dejará la más mínima traza de enemistad u odio hacia el hijo en el corazón de la madre. Lo que expresa su enfado es su amor por el hijo.

Es parecido a cómo una gata sostiene a sus gatitos por el cogote para llevarlos a un sitio seguro. La madre solo desea para sus hijos un futuro brillante.  Cuando se enfada con su hijo, él puede sentirse molesto, pero más tarde comprenderá que el enfado de su madre puede haberle salvado de un grave peligro.

La reprimenda de un buen maestro es como ejercer una tutoría con el alumno. El maestro riñe para que el alumno estudie más. Detrás de ese enfado solo hay amor y afecto. El enfado del maestro es como una máscara y la reprimenda es otra forma de amor. Definitivamente, ayudará al alumno.

Hay otra clase de enfado, que no va dirigido al bienestar de nadie, pero que surge de la arrogancia y el egoísmo de la persona enfadada. Un ejemplo, el enfado que surge por celos de un alumno hacia otro porque tiene mejores notas. Tal enfado daña a ambos, y debe ser contenido desde el principio. Si no podemos conseguirlo, debemos alejarnos de la situación que lo provoca.

Es natural que surjan en la mente pensamientos de enojo. Pero no debemos actuar influenciados por tal emoción. Por el contrario, debemos alejarnos de la situación que la provoca y reflexionar sobre ello. Debemos asegurarnos de que nuestro enojo no se traduzca en acciones que lamentaríamos más tarde.

¡Cuántas relaciones familiares y de amistad se han roto por un momento de ira! En gran medida, tales problemas pueden evitarse si ambos contendientes se esfuerzan en frenar la ira y actuar con discernimiento.

Enfadarse es como tener un mal negocio en el que terminamos por perderlo todo. De hecho, en esta vida, debemos ganar el Ser, (Atma) el mayor beneficio. Pero enfadarnos es como tener una pérdida en el negocio. 

Nuestra vida no es una burbuja, recordemos que somos todo el océano. Mimar la burbuja del ego conducirá a la muerte.  ¿Por qué solo mimamos cosas perecederas como el cuerpo, y no nos ocupamos del Atma?  Debemos preguntarnos, ¿quién soy yo? Y comprender que no somos la burbuja sino el vasto océano.

La meditación y otras prácticas espirituales diarias nos ayudarán a ganar control sobre la mente. Gradualmente, notaremos cómo surge el primer pensamiento de enfado y lo controlaremos.

Que cada pensamiento, palabra y obra de mis hijos sea meditativo.