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Libérate del pasado


Hijos, mucha gente se pregunta: “que yo sepa, no he hecho mal a nadie en mi vida. Entonces, ¿por qué sufro tanto?” La única respuesta que puedo dar a esto es que sufren por las malas acciones que han cometido en otras vidas. Las consecuencias de las acciones de otras vidas que hemos comenzado a sentir se llaman Prarabdha. Algunas clases de Prarabdha nos someten a experiencias dolorosas, mientras que otras nos producen experiencias placenteras.

Hay tres clases de Prarabdha. La primera puede ser atenuante. Puede ser como una enfermedad que se cura con medicación. La segunda clase de Prarabdha es más severa, es como las enfermedades que solo pueden curarse mediante cirugía.
Esta clase de Prarabdha puede atenuarse mediante actos caritativos, buenas acciones y veneración de Dios. La tercera clase de Prarabdha es mucho más grave, y tenemos que pasarla sin remedio. Es como una enfermedad que se reproduce después de la cirugía. Nunca debemos renunciar a la fe ni al optimismo. Algunas acciones tienen resultados inmediatos, otras los tienen más tarde. El esfuerzo sincero produce buenos resultados, antes o después. No caigamos en el abatimiento pensando que hemos pecado en nuestra vida pasada. El pasado es como un cheque cancelado.

Ni puede volver, ni podemos cambiar lo que hicimos en el pasado. Tampoco mañana puede ser hoy. Solo tenemos el momento presente y debemos usarlo bien. Verter continuamente agua dulce en agua salada puede reducir su salinidad. Debemos hacer buenas acciones, pensar en el Supremo y ofrecérselas. De este modo, podremos reducir en intensidad las experiencias dolorosas y seguir adelante con nuestra vida.

Una vez, un viajero que cruzaba por un bosque denso fue atracado por ladrones. Tras robarle su dinero, los ladrones ataron con una cuerda sus manos y pies y lo tiraron a un pozo seco en desuso. El pobre viajero empezó a gritar: ¡salvadme! ¡salvadme! Oyendo sus gritos, otro viajero se acercó al pozo, le tiró una cuerda y le ayudó a salir del pozo. El hombre había sido atado y salvado por una cuerda. Las acciones son como la cuerda. Las acciones egoístas nos atan, mientras que las acciones generosas dedicadas a Dios conducen a la liberación espiritual.

No todas nuestras experiencias de vida pueden ser buenas. A menudo nos espera la adversidad. Debemos aprender de tales ocasiones como peldaños para nuestro crecimiento y éxito. Para eso, necesitamos un discernimiento enraizado en el entendimiento espiritual. El Sanatana Dharma dice ishavasyam-idam sarvam: todo esto está difundido por Dios. No hay nada sino Dios. El avión no puede volar si el motor está averiado o si un solo tornillo no está en su sitio. No hay nada trivial ni insignificante en Sanatana Dharma. Nos dice que veamos a Dios en todo, que amemos y sirvamos a todos.

Si entendemos esto, podremos reflexionar sobre qué debemos hacer. ¿Esforzarnos en ser buenos seres humanos? Debemos permitirnos realizar buenas acciones. Esta es la única cosa perdurable que nos llevará de la muerte a la inmortalidad, interior y exteriormente. Prestemos atención a los gritos de nuestros hermanos y hermanas. Hagamos todo lo que podamos para aliviar su dolor, para socorrerlos. Estos actos iluminarán tanto nuestra vida como las suyas. El valor de la vida no se decide por lo que hemos ganado, sino por lo que hemos sido capaces de dar. Si podemos alegrar a un solo ser humano durante solo un momento, nuestra vida estará realizada.