«Un niño puede atraer la atención de cualquier persona; incluso la persona más fría sentirá algo hacia un niño, a no ser que la persona sea un monstruo demoníaco. Esta atracción se debe a la inocencia del niño. Cuando eres libre de la garra del ego tu mismo serás inocente y despreocupado como un niño.»
«Observa a un niño. Verás que no le importa ni el pasado ni el futuro, todo lo que hace es con total dedicación, en ese momento. Está totalmente presente en aquello que hace, no puede hacer las cosas de manera parcial. Los niños viven en el momento presente, por eso la gente se siente atraída por ellos. Es difícil que te disguste de verdad un niño, porque la fealdad del ego no está presente en la misma medida que en los adultos.»
«Cuando tu corazón se llena de amor inocente, estás ausente, tu ego está ausente. En ese estado, sólo el amor está presente. En ese estado, la individualidad desaparece y te conviertes en uno con el Universo. Te conviertes en alguien tan inocente como un niño. Cuando un niño te ofrece algo, no puedes rechazarlo, porque el amor de un niño es puro e inmaculado. Cuando moras en el amor puro e inocente no tienes sentimientos duales como puro e impuro, bueno o malo, etc. Sólo hay amor. El amor puro no puede ser rechazado.»