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Los 9 obstáculos del Camino.
Los Yoga Sutras de Patanjali.

2. Styana: Apatía, tedio, pereza, falta de interés y entusiasmo

Apatía, Tedio

-La apatía: inercia física y mental, bloqueo de nuestra mente.

-Nos encontramos sin fuerza para la Práctica Espiritual.

-Nos cansamos con la búsqueda de nuestros objetivos a medida que caen en la rutina.

-¿Cómo volver a conectar con nuestras intenciones originales?

-Nuestros estados mentales y sus fluctuaciones también pueden ir en contra del desarrollo de nuestra claridad mental.

-Ese clima interior, ese estado emocional a menudo sumergido bajo nuestra conciencia cotidiana nos influye.

-Nos da pereza conectar con nosotros mismos, con nuestra vitalidad, con nuestra capacidad de acción.

-Estamos inmersos en un saco de ideas fijas que nos dan seguridad, esa falsa seguridad en la que vive el ego, y perdemos de vista la amplitud del horizonte en el que trascurre la vida.

-Es una especie de letargo para la mente que no está dispuesta a luchar por conseguir esos objetivos deseables y nobles de los que hablan los Maestros Verdaderos.

-Si pudiéramos visualizar la torre de seguridades en la que vivimos, contemplar nítidamente los cimientos de esa guarida del ego, nos daríamos cuenta de que la vida fluye en otro sitio, que la vida es inmensamente más amplia, y que en la intemperie, lejos de las falsas seguridades, se vive muy bien.

-Si tenemos un problema que nos ocupa mentalmente sería quizás necesario ejercitar primero la relajación, a través de la respiración y una asana de descanso, como savasana (echados boca arriba con brazos y piernas semiabiertas). De esa forma bajaremos la intensidad del discurso mental.

-Esta práctica: respirar conscientemente durante unos minutos y adoptar esta postura aporta paz, lo que nos permite conectar mejor con el origen de la apatía, e ir ganando fuerza para traspasarla.

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Los 9 obstáculos del Camino.
Los Yoga Sutras de Patanjali.

1. Vyadhi: Enfermedad

Enfermedad

-La expresión a nivel físico o mental de un dolor más profundo. Nos quita fuerzas para nuestro camino.

-Cuando nuestro cuerpo y nuestra salud se sienten agotados, cansados y doloridos, es completamente natural sentirse abatido, como si nuestra salud estuviera completamente fuera del alcance de nuestro propio control.

-A menudo, este malestar físico surge de los desequilibrios y la energía negativa que circula desde la mente. Un enfoque restaurativo combinado con el auto-cuidado de espectro completo puede ayudar a disipar el desafío de Vyādhi.

-El restablecer nuestra salud no implica necesariamente el abandono de nuestra práctica.

-Saber utilizar a nuestro favor la propia enfermedad será un gesto de sabiduría que ahondará en nuestra propia práctica.

-En la medida que consideremos la enfermedad como una crisis depurativa y veamos la Práctica Espiritual como una disciplina que posibilita la purificación podremos estar en sintonía con nosotros mismos y así, el estado de enfermedad nos servirá para entendernos mejor, y la Práctica Espiritual nos servirá para curarnos con más rapidez.

-No hay que quejarse, ni ver a la enfermedad como algo negativo, sino como una oportunidad que nos da la vida para hacernos más sabios.

-Una buena práctica es hacerse amigo de la enfermedad, dialogar con la enfermedad, pedirle a la enfermedad que nos transmita la Luz que lleva, que nos diga qué es lo que ha venido a mostrarnos, qué es lo que ha venido a comunicarnos, cuáles son los cambios que nos está pidiendo.

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Los 9 obstáculos del Camino.
Los Yoga Sutras de Patanjali.

Introducción – 2ª parte

Hay quien dice que el mundo es un laberinto y que nos movemos en él a imagen y semejanza de ese otro laberinto que anida en nuestra mente. El objetivo es llegar al centro del laberinto donde está la salida, y llegaremos, seguro, pero para llegar allí hay infinidad de peligros u obstáculos, que hay que enfrentar, y cada enfrentamiento es una batalla en la que aparece una herida. En cada herida hay una pequeña muerte, pero también, por sus costados sangrientos, aparece una nueva vida insospechada. Entra lo viejo para renacer lo nuevo. Entra uno inocentemente para salir siendo otro, tal vez más sabio.

Todas las fecundas tradiciones han enumerado unos pocos o muchos de esos obstáculos, que de verdad se encuentran en el proceso de búsqueda.

El sabio Patanjali con sus Yoga Sutras nos habla del reconocimiento de esos obstáculos que se interponen en la práctica.

Para él la superación de estos obstáculos se concreta en una práctica inteligente, permanente y sin interrupciones, con desapego, y sin buscar experiencias extraordinarias.

También, es cierto, y así nos lo recuerda que la presencia de personas que hayan sufrido en la vida y hayan sacado una experiencia sabia de ésta, nos ayuda a encontrar una dirección. Los Maestros tienen esa habilidad para ponernos en situación de un mayor aprendizaje, en definitiva para darnos claves de superación de obstáculos, ánimos para seguir avanzando en el camino, luz sobre nuestra sombra.

-A través de la práctica constante, aseguramos la continuidad de los beneficios.
-Seguro que surgirán obstáculos en la práctica, son las piedras en el camino.
-El practicante siempre está tropezando con ellas, de una forma u otra.
-Es por tanto importante saber qué está ocurriendo.

*Estos son los 9 obstáculos que estudió el sabio Patanjali:

1.- Vyadhi: Enfermedad.
2.- Styana: Apatía, Tedio, Pereza, Falta de Interés y Entusiasmo.
3.- Samshaya: Dudas, Juicios contradictorios, dudo de mí y de mi práctica.
4.- Pramada: Distracción, Neglicencia, Descuido, Desidia. Actuar sin pensar.
5.- Âlasya: Resignación, Agotamiento, Pesadez, Desánimo, Flojera.
6.- Avirati: Deseos, Ansia, Tentación.
7.- Bhrânti-Darshana: Ignorancia, Arrogancia, Conceptos erróneos.
8.- Alabdha-Bhûmi-Katva: Estancamiento, Pérdida de ilusión, Desubicación.
9.- Anavasthitatva: Regresión, Inestabilidad, Pérdida de confianza.

*A partir de estos obstáculos que no tienen aparecer todos en tu vida, pueden surgir consecuencias, 4 consecuencias.

*Tanto el desarrollo de los 9 obstáculos, como las consecuencias que se derivan de los mimos, los podrás ir siguiendo semana tras semana. Te los haremos llegar puntualmente.

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Los 9 obstáculos del Camino.
Los Yoga Sutras de Patanjali.

Introducción – 1ª parte

Existe un número de obstáculos predecibles que aparecen en el viaje interno, junto a varias consecuencias desarrolladas a partir de ellos. Aunque esto puede ser un desafío, en cierta forma es tranquilizante saber que son parte natural y previsible del proceso. Esto puede ayudarnos a mantener la fe y convicción ya planteadas como algo esencial.

Hace miles de años, los antiguos yoguis buscaron estrategias para navegar en su viaje de auto conocimiento. Alrededor de 600 años AC, Patanjali, sumarizó el conocimiento yogui existente en sus Yoga Sutras.

En el camino es posible encontrar nueve tipos de distracciones consideradas obstáculos, a saber: enfermedad física, tendencia de la mente a funcionar ineficientemente, duda o indecisión, falta de atención en cuanto a hacer uso de los recursos que nos conducen a samadhi, flojera de mente y cuerpo, fracaso en regular el deseo por los objetos mundanos, pensamientos o presunciones incorrectas, falla en lograr las etapas de la práctica, e inestabilidad en mantener un nivel de práctica ya obtenido.

** Saber que éstos son predecibles es un alivio.

Si sabemos que éstos son los impedimentos a lo largo del camino, probablemente nos sentiremos mucho menos incómodos al encontrarnos con ellos. En vez de pensar, “algo pasa conmigo”, podemos considerar tales obstáculos como tropezones previsibles en el sendero del desarrollo y la vida espiritual. Sabiendo que éstos van a venir, y que otros antes que nosotros los afrontaron, podremos seguir su guía y experiencia para encararlos.

Primero, uno de estos nueve estados o impresiones mentales hace su aparición, y la atención se involucra con eso. Éstos literalmente distraen de cualquier cosa en la que la atención haya estado focalizada en ese momento. Tal distracción viene primero.

Entonces, se convierten en obstáculos (antarayah).

Sin embargo, la segunda parte del proceso consiste en que esta distracción (chitta-vikshepa), una vez que la atención ya se ha involucrado y permanece fijada en la distracción, también se vuelve un obstáculo (antarayah), vivo e intenso, con todas sus cualidades perturbadoras y dolorosas. Por tanto, es un proceso que tiene dos partes, ocurre la distracción y a continuación pasa a ser un obstáculo. Si la primera parte (la distracción) no sucediera, entonces, la segunda parte (el obstáculo) no aparecería en la superficie como un problema.

Distracción y perturbación: Éstos son dos principios diferentes. Hay que tener en cuenta que primero debe haber distracción y la perturbación la sigue a continuación.

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Redefiniendo el éxito: Dejar que nuestro crecimiento ayude a crecer a otros.

Ya sea hacia nuestra familia o hacia la sociedad, nuestra actitud hacia todos y todo se ha tornado en mentalidad de negocio. Incluso nuestra relación con Dios es así. Nuestra actitud hacia Dios y el Guru debería ser de entrega total. En cambio, incluso en su presencia calculamos y nos preguntamos cómo podemos ganar algo con ellos.

Amma recuerda una historia. Una vez, un rico negociante fue a un crucero. De pronto se desató una terrible tormenta. El capitán del barco anunció que las esperanzas de sobrevivir eran escasas. Todos a bordo empezaron a rezar. El negociante rezó, “Oh, Señor, si sobrevivo venderé mi hotel de cinco estrellas y te donaré el 75% . ¡Por favor, sálvame! 

Milagrosamente, el mar se calmó de repente y todos llegaron felizmente a destino. El negociante trastornado pensó: “¡Oh, si vendo el hotel puedo ganar un millón de rupias. He prometido el 75% al Señor. Realmente, ¿necesito darle tanto? ¿Qué hago?

Empezó a sopesar los modos en los que poder salir del dilema. Al día siguiente, un anuncio apareció en el periódico. “Hotel de cinco estrellas en venta. Precio,solo una rupia!”

Hubo una gran demanda para comprar el hotel. El negociante anunció: “Vendo este hotel por una rupia. No obstante hay una condición: La persona que compre el hotel debe también comprar mi perro, valorado en un millón de rupias.”

Evidentemente el hotel se vendió. El negociante fue al templo y ofreció 75 paisa al Señor. Esa es la actitud de mucha gente. Están dispuestos a timar incluso a Dios para alcanzar sus objetivos.

Vemos el mundo con los ojos del negociante. En cualquier esfera solo buscamos nuestro avance. Podemos progresar con esa actitud, pero ese progreso es peligroso. Las células cancerígenas crecen camufladas y el resultado es la muerte del individuo..

Del mismo modo, el “progreso” en detrimento de la sociedad nunca es verdadero progreso. Realmente, causa destrucción en ambos, individuo y sociedad. Todos tienen derecho a crecer y expandirse. No obstante, nuestro crecimiento también debería ayudar a crecer a otros.

Un pájaro que reposa en una frágil rama seca, siempre está dispuesto a volar, porque sabe que la rama puede romperse en cualquier momento. Del mismo modo, incluso si vivimos en este mundo haciendo toda clase de acciones, siempre debemos estar alerta, dispuestos a volar al mundo del Ser, sabiendo que nada es eterno en este mundo. Si realmente entendemos esto, nada podrá atarnos ni entristecernos.

La autora es una reconocida mundialmente líder espiritual y humanitaria.